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La actividad Marinera y Mercantil en el S.XVI

La pobreza agrícola del oriente Asturiano y las dificultades de las comunicaciones con el interior peninsular en esta época, contribuyeron a favorecer la actividad marinera del puerto de Llanes. Que tras el de Avilés fue de entre los asturianos el que desarrolló una mayor actividad en este periodo. Su situación también le permitió una mayor relación con los puertos de este área de la costa Cantábrica como Bilbao, Castro Urdiales, Laredo, Santander, y San Vicente de la Barquera, motores de la actividad mercantil del eje económico del norte de Castilla, al ser los protoganistas de un comercio de exportación - importación, que arrancaba de las ferias castellanas, y a través de Burgos y de estos puertos se realizaba con la Europa atlántica.

De todas maneras las condiciones naturales del puerto de Llanes en este siglo, al igual que las del resto de los asturianos, dejaban bastante que desear al estar situado en mar abierto y acantilado, y con problemas de calado, con el consiguiente riesgo de naufragios o el impedimento de entrada en él de naves de cierto tonelaje. A pesar de todo ello se desarrollará en el S. XVI una activa vida marinera, por eso no es extraño que sus vecinos intentasen mejorar su muelle mediante obras costosas que requerían el esfuerzo económico de todos y de la corte.

Uno de estos intentos, cuyo resultado se desconoce, aparece en una Provisión de Carlos I dirigida al corregidor del Principado fechada en 1552, según la cual los vecinos de Llanes habían hecho una petición a la corte solicitando echar por sisa en el vino, aceite y otras mercancías que aportasen o desembarcasen en su puerto, cierta cuantía de maravedís para la construcción de un muelle y "cai" (cortina de muelle), pues no disponían de dineros propios de la organización concejil derivados de impuestos. No se sabe en qué acabo este asunto, pero si se hicieron las obras, éstas no debieron de satisfacer a los vecinos, ya que cincuenta años más tarde se realizarían otras obras que aparecen reflejadas en un documento del Registro General del Sello del Archivo de Simancas. De los datos que aparecen en este documento fechado en 1606 se desprende que el puerto de Llanes tendría en esta época unos 82 metros de largo, por 7,50 mtrs. de ancho y algo más de 3 mtrs. de altura, suficiente para dar entrada a navíos de pequeño tonelaje (cuarenta o cincuenta toneladas), que harían de la pesca y el comercio las dos actividades prioritarias de los vecinos de la Villa.

La importancia que tomó la pesca como actividad queda reflejada en un documento de 1521 en el que se recoge la decisión de los llaniscos de formar armada contra los franceses para resarcirse de los robos de navíos que éstos les habían hecho. En él los vecinos tras exponer los robos realizados por los franceses en sus naves, aludían a trece navíos que desistieron de partir a la pesca a los mares de Irlanda por miedo a los franceses. Si tenemos en cuenta estas trece naves con una tripulación media de 20 personas, y el hecho de que en estas fechas la villa andaría por los 200 o 300 vecinos y el concejo tendría unos 1500, supondremos que en estas trece naves estaría dispuesta a embarcar la mayoría del personal activo de la villa.

La conservación del pescado que se pescaba en los mares de Irlanda, ya que los barcos tardaban semanas en regresar a puerto, se hacía en el mismo barco, mediante el procedimiento del "secado", para el cual era imprescindible la sal, producto que del que LLanes contaba con suficiente provisión procedente sobre todo de Francia y Portugal, la villa disfrutaba de un alfolí o almacén por concesión del Alfonso IX en 1338. Una pequeña parte de este pescado se consumía en la Villa, dedicándose el resto a la comercialización, vendiéndose en alguno de los puertos del Cantábrico en los que hacía escala el pesquero a su regreso, y sobre todo en el mismo puerto de Llanes, desde donde los arrieros y mercaderes lo trasladaban para revender en las ferias castellanas y en la misma corte de Madrid.

Otros productos que se consumían en Llanes como el trigo o el vino, también se comercializaban en buena medida por vía marítima, la mayoría del vino que entraba en el puerto procedía de Ribadavia. Otro producto importante en el comercio llanisco fue el "pastel", sustancia tintórea procedente del glasto que venía de Francia y que se comercializaba en las ferias castellanas con destino a las manufacturas textiles.

Juan Uría Maqua
"Llanes, viejas historias, nuevos patrimonios" 

Sección: 
Llanes Marinero
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